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domingo, 22 de marzo de 2015

Caballos y almendros solitarios

Hace ya algunos días, estuve en la zona  del Pirineo leridano. Y después de tres jornadas de montes nevados y un cierto "fresquito", no te puedes imaginar, querido gatito, la alegría que supuso que la excursión de ese día se dirigiera hacia el sur.

Lucía un sol tan grato y unos kilometros antes de llegar a Benabarre cuyo castillo era el objeto de nuestro viaje, paramos en una finca en la que se dedican a la fabricación de queso ecológico de cabra y en la que, además de las cabras pudimos ver las imágenes de dos caballos -bien atados para que no puedan escaparse- y el asombro que siempre produce la floración -aunque tímida todavía- de algún almendro aislado que había conseguido sobrevivir o, lo que es más asombroso, emigar a esa zona no arada. Sé muy bien que se dan casos así.


Estaba, además de lejos, a contraluz y lo siento porque este caballo tiene una división blanca en la cabeza y ha de resultar precioso.  Tampoco en los viajes colectivos puedes hacer lo que deseas: disponer de tiempo necesario para esperar a otro momento más propicio.


Este solitario está situado en un entorno al que alegrará la vida el color anaranjado de la tierra y el incipiente verdor de los sembrados.  Tiene, aunque no muy próximos, algunos vecinos...
¿Qué te parece este lugar?  A mi me gustó mucho.  Aire fresco y puro y sobre todo armonía y una tremenda sensación de bienestar.

En un pequeño recinto y con la ventaja de no estar atado, permanecía este caballo. Y, por supuesto, mucho más próximo que el anterior.

Para que tú, querido minino, puedas conocer cómo son las flores de almendro, conseguí yo este desenfoque. 


Estoy ya acabando con las imágenes de los caballos y almendros desperdigados. 

Espero que entrar en contacto con los caballos, siquiera conocerlos un poco aunque sea guardando las distancias, te haya resultado grato y que ese campo abierto y lleno de color te haya estimulado a abandonar ese rincón en el que te has asentado y del que, según parece, no tienes ningún intención de moverte.  Espero que, agradecido, me envíes una buena ración de ronrroneos. Quedo a la espera de que volvamos a vernos pronto.

Alcalá de Henares, 22 de marzo de 2015
Texto e imágenes realizados por Franziska para
EL RINCON DEL GATO IRÓNICO