Querido gatito,
Mientras tú dormías ha llegado el otoño vestido de vientos
y de cielos grises. El sol juega al escondite pero, a veces, asoma sus rayos e
ilumina las hojas desprendidas de los álamos cantores. Hay un revuelo de
gorriones y, las cigüeñas, se han ido, casi todas, de vacaciones. Las urracas levantan sus alas y en cortos
vuelos, de vez en cuando gritan: creo que
se sienten asustadas por las noches tan largas y despiadadas.
Lo ves igual que yo, tú ¿qué dices?
-Veo escasas hojas verdes, muchos tonos rojizos y amarillos y unas bayas rojas que tienen muy firmes y verdes hojas.
- Esas bayas, son un exquisito postre y hasta un buen alimento para los pájaros.
¡No puedo creerlo! Eso es lo que comen los pájaros...no sé ni cómo pueden tener fuerzas para volar. A veces pienso, que la vida para mí es todo un misterio.
Bueno, bueno, ahora resulta que vivo con un gato que es filosofo.
Te he traído esta imagen de un árbol como si tú la estuvieras viendo a ras del suelo y mirando por dentro.
¡Qué grande es el árbol, a mi me dejas estupefacto!
-Mas boquiabierta me dejas tú a mí con tu lenguaje.
pero...es tan hermoso...
que lo miro y no creo
lo que estoy viendo con estos ojos.
Mira la calle, las hojas de los álamos se amontonan. En pocos días, los álamos habrán perdido todas sus hojas. Se quedarán desnudos. Soñarán con el sol todas sus noches.
Alcalá de Henares, 26 de noviembre de 2018
Texto e imágenes realizados por Franziska para
EL RINCÓN DEL GATO IRÓNICO.