_ Hola, gatito ¿te gusta ver la nieve?
_Hola, Franziska, sí pero con una condición: que pueda verla a través de los cristales de una casa con calefacción.
_Bueno, así te pierdes lo mejor que es pisarla y sentirla tan sueve y mullida como una esponja helada, eso sí, está siempre muy fría pero en los días de sol, después de una buena nevada, es un placer contemplarla y poder pisarla... Te aseguro que el verano pasado, la he añorado con frecuencia. Cuánto me habría gustado poder ir a buscarla a los Pirineos...
__Ya, ya, Franziska, te respeto pero no te comprendo -como tú me has dicho a mí muchas veces...
El campanario de una torre románico aranés, una más de las muchas que pueden verse en el Valle de Arán. La nieve está presente en las cumbres.
__Me deja atónito ver lo grandes que son las montañas y lo altas que son las torres de los companarios...
Mira, así son los Pirineos. Son una maravilla.
Los tiempos cambian, ésta es una iglesia de arquitectura actual. Solo se parecen en una cosa: son el símbolo de la necesidad humana de Dios.
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